07 mayo 2017

Frasco por Suramérica - 14 - De Cuenca a Loja

Y bueno, Cuenca queda a 124 km de Loja. Pero Frasco no podía ir en línea recta...

Días 1 y 2 - Cuenca y Parque Nacional Cajas (Primer intento)

Cuenca es una ciudad bonita con ganas. Es ordenada, limpia, segura. Tiene amplias zonas verdes, ciclovías por todo lado, un centro histórico muy bonito. Cuenca, hasta donde yo he visto, bien puede ser la ciudad más bonita de Ecuador. Además la presencia policial es extensa, lo que significa que no hay carros mal parqueados, nadie maneja temerariamente por el centro, nadie gira indebidamente. Se respira un aire a bienestar económico también.

Eso significa que la gente tiene carro, y mejores carros también, lo que a su vez significa que en las carreteras he visto probablemente los choferes más temerarios de la vida. Rayan en curva, sin visibilidad, rayan con toda la visibilidad de carros que vienen en sentido contrario. Rayan en zonas escolares, entre muertos, niños, perros y bicicletas. Se inventan terceros carriles en plena carretera a 100 kph. De verdad es de miedo lo que hacen aquí en el sur ecuatoriano.

Por el centro de Cuenca cruzan varios ríos. Todos tienen dedicados sus márgenes a zonas verdes, con juegos, aceras para correr o caminar, ciclovías y juegos infantiles.

Pero también se encuentra uno gente lavando su ropa en los ríos en pleno centro de la ciudad. En esa agua que no debe tener una temperatura sobre los 15°C. Prueba de que la prosperidad no alcanza a todos por igual.

Volviendo a Cuenca, aparte del centro histórico, hay varias cosas más que hacer en la ciudad y sus alrededores. Ruinas arqueológicas, parques nacionales, aguas termales, miradores y otros están dentro de los atractivos. Frasco eligió ir al Parque Nacional Cajas, al oeste de la ciudad.

Lo primero fue salir de Cuenca, cosa que no es del todo intuitivo. De paso que la rotulación y señalización vial no es el fuerte del Ecuador. Finalmente cuando parecía que ya iba a lograr salir me encontré un retén policial. Tranquilo, pues tengo todos los papeles en orden, me encontré con una oficial que me indica que el polarizado de ventanas es prohibido en Ecuador. Las opciones fueron recibir una multa o retirar voluntariamente el polarizado en el lugar.

El Jimny aprendió que no puede andar polarizado de la manera difícil.


Ya subiendo la montaña arrancó el frío y la niebla. Todo nublado, fue casi imposible ver casi nada. Siendo primero de mayo, el parque estaba también lleno, y parquear en los pocos y limitados espacios disponibles fue imposible. Rápido me obstiné y decidí irme, pero a como me podía devolver a Cuenca, decidí simplemente seguir directo por la misma carretera a ver qué se veía más allá.

Mi primer encuentro con las famosas alpacas (digo yo que son alpacas) a esas les valió un culo ver un Frasco silvestre.

A pesar de las nubes, el Cajas es bien bonito. La vista desde la carretera es espectacular.

Ahí seguí entonces hacia el oeste y después del punto 3-Cruces, que es el punto más alto de la carretera y donde arranca el Pacífico Ecuatoriano a 4167 msnm; se empieza a bajar. Lo primero fue que se me abrieron las nubes hacia el oeste y pude ver la costa nublada... por encima de las nubes. Ahí es donde realmente se da cuenta uno de qué tan alto anda. Lo siguiente son los barrancos gigantescos, la bajada permanente hasta llegar a ver las planicies costeras. Ya bajando se siente calor y humedad. Se ven los cultivos de banano y cacao por todo lado y los pueblos recuerdan a los pueblos costeños colombianos, con ventas callejeras y multitud de motos cuyos usuarios manejan sin casco. Las carreteras aquí son planas y rectas, atrás quedaron los días de terraplenes y hundimientos.

Y nada... manejando sobre las nubes ahí casual.

Del pueblo de Naranjal tomé hacia el sur.

Y nada, llegando a la ciudad de Machala ya estaba obstinado del calor y quedaba aún bastante luz de día, así que decidí tomar al este y subir la cordillera de nuevo. El paisaje aquí es totalmente diferente al del lado de Cajas. Lo que allá era húmedo y frío aquí era seco, casi desértico y templado. Ya luego me daría cuenta que la diferencia realmente radica en la altura y que por lo que Cajas está sobre los 4000 msnm, el camino que había tomado si acaso llegaba a la mitad de esa altura. Al caer la noche iba llegando a un pueblo llamado Santa Isabel, en el fondo de un valle despoblado.

Luego se sorprenden de que haya derrumbes... ¡que varas!

Y bueno, yo se que ya canso... pero legalmente las vistas son espectaculares por todo lado que voy.

Día 3 y 4 - De vuelta a Cuenca

Ahí cerca de Santa Isabel conseguí un lugar para acampar y fui recibido por Don Fred y su hermosa familia quienes se portaron de manera muy especial conmigo. Si bien el lugar estuvo bastante lleno con gente disfrutando de lo último del día feriado, ya al caer la noche estaba sólo yo y se pasó bastante buena noche.

El día diguiente - ¿A dónde ir?
- A donde sea, pero a las 13:30 necesito estar frente a un televisor para ver al Atlético.

Eso me dejaba con dos opciones. Loja, hacia el sureste o Cuenca hacia el noreste. Viendo como en realidad no había visto casi nada en Cuenca, decidí hacer el regreso y bajar a Loja luego por la troncal amazónica, más al este. De Santa Isabel a Cuenca hay una carretera que va directo y que aparentemente está en muy buen estado, up par de horas me dijeron que se podía durar; pero yo descubrí una calle de lastre que va a salir cerca de Loja y como tenpia buen tiempo decidí salir por ahí.

El camino es bueno por unos cuantos kilómetros, con bonitos paisajes. Luego me pasé una entrada, porque claramente aquí no hay nada señalizado, y en vez de devolverme decidí salir por un atajo. Ahí ya la cosa se puso de puro desafío 4x4. Ahí iba feliz de la vida cuando un sonido debajo del carro me advirtió que algo iba mal. Al tirarme debajo del carro en medio del polvo vi que el famoso tornillo que había arreglado en Duitama finalmente siempre cedió y se quebró en el mismo punto. Viendo el mapa decidí que era más seguro devolverme a Santa Isabel y tratar de arreglar ahí. El mismo arreglo que en Duitama me costó en total unos US$50 aquí salió en US$80 y me hizo perder la mañana completa. La tarde fue para el fútbol, piscina y birritas.

A mi legalmente me gusta más agarrar por este tipo de calles que salir a las principales.

El atajo en el que quebré el amortiguador otra vez. Fuerte desafío 4x4 en seco.

Y bueno... esas cosas pasan...

El día siguiente retomé el camino por la misma ruta. Descubrí que el bonito camino de lastre rápidamente se convierte en un trillo de cabras subiendo por las montañas. Una bonita ruta para poner a prueba las habilidades de manejo. Unas dos horas y media se tarda en conectar con la carretera panamericana y otra hora y media de vuelta a Cuenca.

¡La vista les digo!

Da uno la curva y se encuentra con eso. No sabe qué pensar uno.

Las ruinas de una casa y un burro pastando. Es todo.

La Catedral en Cuenca.

Día 5 - El Cajas (Segundo intento)

En el hostel conocí a Clara La Alemana, quien estaba en el mismo cuarto que yo. A ella le cobraban $US50 por el tour a Cajas, así que ya se había resignado a no ir. Ya que yo iba para ahí, nos mandamos para el parque juntos.

Esta vez ya estaba ligeramente más despejado y levemente menos frío. Lo más importante era que había campo en los parqueos. Llegamos al centro para turistas y preguntamos por un sendero sencillo, luego al ver que mi pie aguantaba bien la caminata cambiamos de sendero y subimos un cerro a más de 4000 msnm. El sendero prometía una espectacular vista a 360°. El sendero estaba bastante húmedo y fangoso. Esto hizo que tanto a la subida como a la bajada los resbalones fueran frecuentes. De bajada ambos terminamos varias veces bajando un par de metros sentados o de costado. Con toda la ropa embarrialada, el frío se coló por todo lado y ya en un momento no sentía ni un sólo dedo de las manos. Esto es particularmente problemático cuando un tiene que ir agarrándose de piedras y ramas para no salir rodando cuesta abajo. La Bávara mientras tánto no parecía tener problema alguno con latemperatura. Así al suave nos tiramos 4 horas caminando, legalmente muy chiva. Yo muy contento por poder caminar de nuevo. Y para calentar nos fuimos a unas aguas termales cerca de Cuenca.

Laguna Tronadora. El de la derecha es el cerro que subimos. No se veía tan grave desde ahí.

Las nubes nos acompañaron durante toda la subida, con leves momentos en los cuales se pudo ver el paisaje.

Ya en la cima del cerro con la espectacular vista 360° de una nube.

 Día 7 - De Cuenca a Loja

El sexto día descansé. De hecho con costos podía moverme. Fue un martirio ir a hacer compras y llevar a lavar el carro.

El sétimo día retomé ruta. El plan era cruzar la cordillera hacia el noreste, conectar con la troncal amazónica y bajar a Loja por esa ruta. Yo sabía desde luego que ya de por sí el plan era bastante optimista para un sólo día, pero me sentía con buena vibra. Salí de Cuenca a las 9:30.

A partir de ahí todo salió mal. El primer problema fue perderme y entrar a Gualaceo, desviándome de la ruta original. Una vez me di cuenta del error, me puse por un camino de lastre que debía conectar con Guachapala, más al norte. Ese camino, me daría cuenta en el caserío Mariano Moreno, estaba cerrado por derrumbes. Tocó devolverse media hora para volver a tomar la ruta correcta.

Ese camino, sin embargo atentó con todo contra mi plan. Múltiples derrumbes y hundimientos, gruesa neblina, aguacero. Todo esto hizo el camino lento y estresante. A Méndez (~600 msnm) llegaría a eso de las 16:00.

Aquí vale la aclaración de que GoogleMaps no tiene completa esta ruta hasta Méndez, por lo que en realidad el recorrido siguió de donde marca Transversal Austral hasta Méndez de manera zigzagueante, pero sin volver hasta Gualaceo como viene en la imágen.

Represa de Paute.

Ya foto de la Presa en sí.

De cuando uno sabe que no hay remedio... va a haber neblina.

Ya en Méndez yo esperaba las carreteras más planas que había visto en La Amazonia por El Coca o por Macas. La sorpresa fue que en este punto la troncal corre sobre las lomas de los primeros cerros de Los Andes. Esta carretera también atentó contra mi viaje. Los famosos hundimientos y terraplenes son constantes aquí, la carretera es mala. Además fui acompañado casi todo el camino por un pequeño diluvio amazónico. Esa condición sigue hasta la ciudad de Gualaquiza. A partir de ese punto ya se baja en un valle que corre hacia el sur de manera suave y ya la calle está en mejor condición.

Tocaba decidir dónde pasar la noche. Según mis cálculos estaría en Loja a eso de las 22:00 por lo que sonaba fuera de lugar. Por otro lado la ciudad de Zamora era referencia constante en todos los rótulos, por ahí de las 20:00 calculaba estar ahí y ya que la carretera estaba en mejores condiciones pues parecía lo más viable.

Así que seguí hasta Zamora, llegando a la hora esperada, 20:00. Para mi sorpresa no vi ni un sólo hotel en el pueblo. Sí había al menos cinco moteles, pero no tenía ganas de pasar la noche oyendo a otros divertirse. Y Loja estaba a 50 km, si las condiciones se mantenían eso sería unos 40 min.

La carretera debe tener paisajes muy bonitos de día. De noche me acompañó la luna creciente todo el camino, dejándo ver los altos cerros envueltos en nubes conforme subía y subía de nuevo a Los Andes. Aquí otra vez encontré derrumbes, hundimientos y combinaciones de ambos. Además de incontables cascadas a un costado de la carretera, cargadas, bajando con fuerza. Cuando ya eran las 21:00 y no había señas de Loja, finalmente se termina de cruzar el cerro y aparece la ciudad allá abajo, clarita en el altiplano. Media hora bajando la loma me vería cumplir con 12 horas de camino, más de 500 km manejados en muy malas condiciones. Ya por fin en Loja lo que quedó fue una birrita ya dormir.

Estos rótulos están por todo Ecuador. Sólo un idiota no les hace caso, pues marcan los famosos hundimientos o derrumbes.

¿Más neblina? No, lluvia.

Si llevo seis horas de camino y 250 km manejados, quiere decir que voy llegando a Loja... ¿Cuándo?

Y bueno, estaban bonitas las cascadas aún de noche.

La próxima entrada probablemente sea desde Perú...

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