21 marzo 2017

Frasco por Suramérica - 05 - Ciudad Perdida

Hermosa panorámica de Ciudad Perdida

Prólogo

Los holandeses se quitaron las botas, sentados en piedras. El río rugía a su lado. Con su botas en sus manos y sus mochilas al hombro, comenzaron a cruzar el río. Llegaron sin novedad a la otra orilla, algunos al menos, y estos ocuparon todas las piedras disponibles para sentarse, con tal de amarrar de nuevo sus botas. El resto de los holandeses decidió quedarse de pie dentro del río a esperar que se desocuparan las piedras.

Holandeses silvestres cruzando el Río Buritaca

Ciudad Perdida

¿Cómo llegar?

Se sale de Santa Marta hacia el este hasta la comunidad de Guachaca. Apenas se cruza la comunidad, a 600 m al este hay una entrada a la derecha, señalada como "Ciudad Perdida". De ese cruce se sube por camino de tierra unos 5 km hasta la comunidad de Machete Pelao. En ese lugar comienza el sendero.

Calle Principal de Machete Pelao

¿Qué hacer?

Senderismo, ruinas precolombinas, pozas.

Parte I

Las dos alemanas preguntaron asombradas a sus nuevos amigos sobre su viaje. Ellos respondieron que acababan de regresar de Ciudad Perdida.

Las alemanas abrieron sus verdes ojos. - ¡Wow! - exclamaron - ¿Y qué tal estuvo eso?

- Ñeeee... - o algo similar exclamaron sus nuevas amistades, toda la conversación estrictamente en inglés con acentos centroeuropeos -  pues se trata de caminar cuatro días por la selva, eso es todo.

Parte II

Los españoles llegaron a la costa caribeña de Colombia en pocos años después de descubrir América. Fundarían la Ciudad Portuaria de Santa Marta en el territorio costero de la tribu Tayrona. Los nativos eventualmente se enfrentaron a los invasores con buen suceso. Sin embargo en cada enfrentamiento uno que otro guerrero era capturado.

El guerrero capturado servía a sus enemigos con el único objetivo de escapar y regresar a su pueblo. A la primera oportunidad huía hacia las montañas. Los españoles perseguían a caballo, pero las pendientes y la jungla rápidamente volvían el trayecto intransitable. El indígena seguía a pie subiendo por la pendiente, el español regresaba con su caballo a Santa Marta.

El guerrero regresaba a la seguridad de su pueblo, en su gran ciudad en medio de la Sierra Nevada de Santa Marta. Sus familiares y amigos lo recibían con alegría. Pero pronto sus hijos, sus vecinos y su esposa enfermaban. El Chamán visita su choza, pero no logra identificar la enfermedad. Sus pócimas no hacen efecto. El paciente muere pronto, pero dos o tres de sus familiares caen rendidos ante la misma enfermedad.

Parte III

Hay varias agencias que hacen el tour a Ciudad Perdida. Se trata de una caminata de cuatro a cinco días por la Sierra Nevada de Santa Marta. Aunque el sendero es claro y se puede seguir sin dificultad, la agencia se hace necesaria pues provee la alimentación y el hospedaje dentro de la reserva indígena, así como un guía que explica la historia y la cultura de las tribus nativas de la zona, principalmente la tribu Kogi. No se permite el ingreso de turistas a la reserva indígena sin un guía certificado.

Las agencias de turismo se encuentran en Santa Marta, y el tour ronda los 800 kCOP (US$ 1 aprox 2900 COP) ya sea por cuatro o cinco días. La agencia que yo escogí es Expotur. La agencia provee transporte desde el hotel hasta la oficina, cuido de maletas, transporte ida y vuelta de Santa Marta hasta el pueblo de Machete Pelao, guía y traductor a inglés, tres comidas diarias durante el trayecto, fruta y agua purificada en el camino y cama o hamaca en cada noche de camino.

Parte IV

Frasco caminaba detrás de los holandeses. El río hasta sus rodillas, cargaba sus posesiones en una mochila comprada en Panamá cruzada sobre su hombro y sus botas amarradas a su "Short Staff", lejos del agua.

Al detenerse los holandeses en la orilla del río, Frasco queda atrapado en el centro del mismo. Detrás de él, el guía y una muchacha canadiense aún se encuentran en pleno cauce.

Lo holandeses no avanzan.

Parte V

La familia del indígena capturado y regresado enferma. Sus vecinos también enferman. El Chamán no sabe de qué enfermedad se trata ni cómo curarla. Los niños y los ancianos mueren primero. Luego las mujeres, finalmente los hombres también.

Los sobrevivientes debaten sobre la extraña enfermedad. Políticos y religiosos por igual. No se ha visto nunca nada similar. No saben curarla. Pero la enfermedad ataca solamente a quienes viven en la Ciudad, los pobladores de las fincas aledañas no sufren.

¡La Ciudad está maldita! ¡Debemos abandonarla!

Parte VI

El primer día se parte de Santa Marta. Las múltiples Land Cruiser llevan a los turistas a Machete Pelao por carretera y luego por calle de tierra. Si ud quiere manejar hasta Machete Pelao va a ocupar un carro 4x4, porque la calle es estrecha, empinada, de tierra y cruza al menos tres quebradas. No deje que la gente de la oficina de la agencia lo confunda, sí se puede manejar si el carro es 4x4. Arriba en Machete Pelao se puede conseguir fácilmente quién cuide del carro por los días de caminata.

Después del viaje en carro se camina medio día hasta el primer refugio. Los refugios tienen electricidad limitada, hamacas o camarotes de madera y baños comúnes. El piso es de tierra, pero la limpieza es perfecta. En los refugios se vende agua embotellada, jugos, frescos y cerveza por alrededor de 6000 COP.

El camino el primer día e de unas cuatro horas, en su mayoría subida por fincas ganaderas en la montaña. La caminata del primer día termina en el Refugio Alfredo, propiedad de Don Alfredo (por supuesto) y hogar de gallinas, pavoreales, loras, monos, zaínos, gatos y perros.

Sendero durante el primer día de viaje

Parte VII

Los Tayrona abandonaron su Ciudad. Huyeron hacia las montañas de la Sierra Nevada. Los españoles nunca subieron ahí. La Ciudad quedó tal cuál, con sus chozas, sus pertenencias, sus herramientas. Los Tayrona nunca volvieron. El nombre original de la Ciudad perdido en el tiempo.

Parte VIII

El segundo día se amanece a las cinco de la mañana. El desayuno es fuerte. A las seis y media ya está uno caminando. Son alrededor de 15 km de sendero de tierra y barro. Aquí ya no suben los taximotos, sólo mulas. El barro se mezcla con boñiga y agua. Nada se seca de ahí para arriba.

 Sendero el segundo día, ya dentro de la reserva indígena.


Se sube fuerte, se baja fuerte y se llega a una aldea Kogi. La aldea se usa sólamente para trueque y reuniones, ya sean políticas o religiosas. Cada familia vive en su finca en la montaña, dónde cultuiva su autoconsumo. La tribu es precidida por el Chamán, hay un encargado de seguridad (¿un alguacíl?), un médico y un abogado. Todos son Kogi. Los turistas no son permitidos dentro de la aldea. Y para sacar una foto a la aldea o a los indígenas se debe pedir permiso. A partir de este punto se está en una reserva indígena.

Aldea Kogi

La subida continúa hasta un segundo refugio, al que se llega a medio día. Ahí se almuerza y luego hay tiempo para bañarse en el Río Buritaca, frío como el carajo.

El camino continúa hasta un tercer refugio. Ahí se está a 800 msnm y se pasa la segunda noche. El refugio y sus ventas son propiedad de la tribu Kogi.

Sendero al márgen del Río Buritaca.

Parte IX

Frasco no puede quedarse en medio río, ni estorbar a los que vienen detrás. Decide rodear a los holandeses. A pie descalzo, va tanteando cada paso. Hasta que la corriente le quita el equilibrio. Cuando vuelve a poner el pie en el fondo del río lo pone sobre una piedra resbalosa.

Frasco cae de culo a la fría agua del Río Buritaca.

Parte X

En 1972 dos buscadores de tesoros, padre e hijo, recorrían el Río Buritaca. En el márgen izquierdo notaron un muro primitivo. Al acercarse encontraron una escalinata de piedra envuelta en la maleza de la jungla. Subieron los 1200 escalones y encontraron la Ciudad Perdida de los Tayrona. Escarbaron las terrazas y encontraron oro. ¡Mucho oro!

Los dos hombres saquearon la Ciudad Perdida a su antojo. Destruyeron cualquier cosa que se interpusiera en su paso. Hasta que un día, borrachos en Santa Marta, hablaron más de la cuenta. Otros buscadores de tesoros los siguieron y descubrieron la Ciudad Perdida.

Pronto eran carvanas de oro saliendo de la Ciudad Perdida. Así llegaron los ladrones. Estos se esperaban a que los buscadores de tesoros escavaran el oro y los emboscaban en su camino de vuelta a Santa Marta. Los asesinaban para quitarles el oro. Fue así como llegó la noticia a Bogotá y finalmente el Gobierno, a través del ejército y el Instituto Colombiano de Antropología aseguraron el lugar. Alrededor del 75% de la Ciudad actual es reconstruido, después de la destrucción de los buscadores de tesoro.

La administración actual es derecho de la tribu Kogi, a través de su Chamán. El ejército provee seguridad.

Parte XI

El tercer día se sube finalmente a Ciudad Perdida. Se entra exáctamente por el mismo punto por el que subieron los buscadores de tesoro que descubrieron el lugar.

Después de cruzar el Río Buritaca y subir los 1200 escalones se llega a 1200 msnm, a un complejo impresionante de terrazas construídas en la montaña. La ciudad está en la ladera del cañón del Río Buritaca, rodeada a ambos lados por montaña y su único ingreso es por la márgen del río. Militarmente es imposible de tomar.

Después de visitar la Ciudad se regresa al segundo refugio. Ahí se pasa la tercera noche.

Parte XII

El agua fría del Río Buritaca moja a Frasco, moja también su mochila, comprada en Albrook Mall, Panamá. Adentro va la cámara, comprada en el mismo lugar. Cuando Frasco sale del río la pantalla de la cámara no enciende. Este blog no va a tener más fotos después de ese momento, ni de la Ciudad Perdida, ni de nada más. Si quieren fotos para eso está Google.

Parte XIII

El cuarto día se camina de vuelta a Machete Pelao. Son alrededor de 17 km, mayoritariamente de bajada. El camino es pesado, caliente, húmedo y pesado.

Parte XIV

Las alemanas cuentan lo que sus amigos habían dicho a Frasco.

- Si a la gente no le gusta caminar cuatro días por la montaña sin electricidad ni conexión a inet para ver ruinas indígenas - responde Frasco - ¿para qué putas pagan un tour de cuatro días de caminata por la montaña sin electricidad ni inet para ver ruinas indígenas?

- ¡Voy sobre esa! - añadió.

Epílogo

Al igual que Jesús, la pantalla de la cámara resucitó al tercer día. Igual no hay fotos de Ciudad Perdida, esas las van a tener que buscar en inet; pero para próximas entradas probablemente sí haya.

A menos que me vuelva a caer en un río...

Nota final

En éste momento estoy en Palomino y la conexión apesta. Sí tengo fotos previas al incidente del Río Buritaca, pero la conexión no me deja subirlas. Un día de estos actualizo el blog y subo las fotos. Ahí les dejo saber por FB como es costumbre. ¡Cheers!

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