05 diciembre 2018

Comentarios al aire - Violencia sexual, miedos, sentirse ofendido y educación...

¡No a la violencia sexual en cualquiera de sus tipos!

El día de hoy en Facebook, una amiga mía publicó lo siguiente:
"Tengo miedo de ser abusada o asesinada. Tengo miedo de los hombres en las calles. Tengo miedo cuando espero el mensaje de todas las amigas confirmando que el
Uber va bien. Tengo miedo cuando tardan en avisarme que ya llegaron a casa. Tengo miedo de ir a pasear sola. Tengo miedo de los amigos de mis amigos. Tengo miedo de que ya no pueda invitar a amigas extranjeras a pasear conmigo o a CR. Tengo miedo de que alguien se meta a mi casa mientras yo estoy. Tengo miedo de que se sepa con quien vivo. Tengo miedo cuando me vienen a dejar el gas o hacer arreglos en casa. Tengo miedo cuando viene el motorizado a dejarme algo a casa. Tengo miedo de los papás de los niños con los que trabajo. A veces tengo miedo de niños y muchachos. Tengo miedo siempre. #niunamenos"
El mensaje, el fondo del mensaje, entiendo yo es un reclamo social de cómo las mujeres se ven amenazadas constantemente por la sombra de la violencia sexual en muchos momentos y ámbitos de su vida. Hasta ahí todo bien. Es una realidad innegable que las mujeres hoy en día se ven expuestas en muchas situaciones a este tipo de violencia, en una altísima proporción perpetrada por hombres y en absolutamente ninguna situación culpa de la víctima. Es una situación que requiere cambios urgentes en la sociedad, particularmente en la educación de los hombres. Es una situación que merece la lucha social y la atención de todo tipo. Es una situación que tiene toda mi conciencia y apoyo. ¡No hay excusa para agredir sexualmente a nadie!

Miedo

Sin embargo, hay un segundo mensaje, que no necesariamente es la intención del autor y que a mi me ha chocado por mucho tiempo. Es un problema que yo he identificado de manera muy subjetiva como muy particular de la mujer costarricense. El problema de vivir con miedo.

Por alguna razón, aquí en Costa Rica educamos a las mujeres para que vivan con miedo. De ahí que en efecto la mujer costarricense le tiene miedo a cualquier hombre y lo considera un potencial violador. Esto no termina ni siquiera con los hombres desconocidos, y la mayoría de mujeres costarricenses consideran a muchos hombres de sus círculos de conocidos e incluso amigos como potenciales violadores. Sea justificado o no este miedo, lo desconozco. Lo que sí he logrado comparar es cómo la mujer costarricense se limita en muchísimas situaciones de su vida por este miedo y al compararlo con mujeres de otras latitudes y longitudes, me parece, de nuevo, de manera muy subjetiva, que es enfermizo y nocivo. No es de extrañar que un contacto de mi amiga respondiera a su publicación diciendo lo siguiente:
"Yo he llegado a casa con lágrimas en los ojos y con el corazón que se me sale porque un hombre pasó al lado en una moto, porque cruzó la calle al tiempo que yo, porque se bajó del carro carca de mí."

He conocido mujeres de muchos países y edades que viajan solas; con mochila, en carro, en moto. He conocido a muchas mujeres que acampan a la libre, que se hospedan en hostales en cuartos compartidos; todo esto impensable para la enorme mayoría de mujeres costarricenses. A muchas de estas mujeres que he conocido viajando, en confianza y después de aclarar de manera muy puntual mi intención pseudo-científica, les he preguntado sobre su experiencia. Les he preguntado si han tenido momentos difíciles, de peligro o de miedo. La mayoría ha tenido uno o dos momentos difíciles que contar; dichosamente nunca me ha respondido ni una, que haya sido agredida físicamente o sexualmente. Muy cierto es también que ellas no se daban todas las licencias en su viaje que yo me daba; es cierto que tomaban precauciones mayores a las que yo tomé (y eso que yo tomé muchas precauciones).

También es cierto que me encontré, sin preguntar, con este caso. Se trata de una mujer rusa, Vasilisa Komarova. Ella viajaba por Suramérica sola en su moto. Y un día, acampando sola y por la libre fue asaltada por tres tipos que la violaron y la dejaron pensando que estaba muerta, con la moto con las mangueras cortadas, en medio del desierto. Bolivia es además conocida por su corrupto y machista sistema judicial y a ella le tomó 11 meses lograr que condenaran a los tres tipos a prisión. Once meses sóla en un país extranjero corrupto. Hoy en día Vasilisa todavía viaja en moto sola. Lo que más me sorprende de toda esta historia, además de lo valiente y capaz que es Vasilisa, es leer los comentarios de su post; ahí se da cuenta uno de la cantidad de mujeres que viajan solas por América, con sus precauciones pero sin miedo. Y también se da cuenta que la probabilidad de un suceso de estos es mínima si se cuenta la cantidad de respuestas que aseguran que no les ha sucedido algo similar, a pesar de viajar de la misma manera. De todo esto es que mi impresión es que a la mujer costarricense le hemos inculcado un miedo enfermizo e innecesario.

De ahí que esta fue mi respuesta a la publicación de mi amiga:
"Yo diariamente tengo miedo de que un conductor imprudente me pase por encima con el carro mientras manejo mi moto. Tengo miedo, pánico incluso, de perder una extremidad, de quedar parapléjico. Me congelo pensando en tener un accidente y que le pase algo al pasajero que confía en mí y se monta en mi moto. Cualquier carro a mi alrededor, cualquier moto, cualquier peatón, o incluso un perro o una vaca pueden provocar un accidente que no me mate, pero que me cambie la vida para siempre.

Va a cambiar la manera en la que maneja la gente? Llegará el día en el que yo pueda manejar mi moto sin miedo a no volver nunca más a la casa caminando? Tal vez cambie algún día. Pero estoy seguro que no va a cambiar mientras yo viva.

Tengo dos opciones. Puedo rendirme ante el miedo y dejar de hacer lo que me gusta, lo que considero que es mi derecho; o puedo tomar mis precauciones, vencer mis miedos y seguir mi vida con normalidad.

Ese vencer mis miedos me hace invencible a que me provoquen un accidente? En definitiva no. Pero no creo tampoco en poner mi vida en pausa porque el mundo y la gente que vive en él no maneja con precaución. Tampoco creo que sea sano auto terapearme para entrar en shock y ansiedad cada vez que veo un carro hacer una maniobra peligrosa cerca de mi moto. Mucho menos entrar en shock y ansiedad con la sola presencia de un carro sin que medie una conducta temeraria.

Dejo la reflexión aquí para quien quiera interiorizarla. No voy a entrar ni en polémica ni en semántica, mucho menos en juicios de valor.

Al fin y al cabo cada quién decide cómo vivir su vida. Y el problema de cambiar el mundo es que no se puede obligar al mundo a cambiar."

Sobre sentirse ofendido y dimensionamiento

Mi reflexión, o al menos la intención del autor, es un tratado en contra del miedo. Es un llamado a botar esas barreras y no limitar su vida y sus sueños por peligros imaginariamente exagerados. El peligro de una violación es real, y sus consecuencias muy muy reales y groseras; pero la probabilidad de que suceda es sumamente baja según las licencias que cada quién se tome y las consecuencias deben ser también correctamente dimensionadas. El ideal, por supuesto sería que no hubiera probabilidad alguna de una violación, sin importar precaución alguna. Pero siendo realistas ¿es esperable que nuestra sociedad llegue a ese ideal durante nuestras vidas? ¿Nos sentamos a esperar a que el mundo cambie o nos aventuramos a correr riesgos?

Esta amiga, de la cuál yo conozco es militante de grupos progresistas de diferente índole, yo conozco lógicamente se rodea de gente de pensamiento similar, con militancias más o menos radicales. La respuesta agresiva y el linchamiento colectivo esperado no tardó en llegar. Calificativos como "machito" y "completo imbecil" me cayeron encima. Otros comentarios incluyeron "Hay que leer más para evitar comparacioens tan nefastas." o "...comentario más ignorante, innecesario e insensato y sobre todo faltó de estudio, lectura y empatía.". Era obvio que no podía desarrollar mis ideas ahí por el simple hecho de que nadie iba a leer más allá de sus propios prejuicios y por eso decidí molestarlo a ud, lector, con mis ideas.

Me hace gracia particularmente que tomaron ofensa sobre mi comparación de un accidente de tránsito que no es culpa de la víctima y que le genera amputaciones o paraplejía. Nadie tuvo ningún tipo de opinión sobre mi discurso acerca de no vivir con miedo. De ahí que me pareció interesante abordar un poco más el tema de las consecuencias de una violación y las consecuencias de la paraplejía.

Consecuencias de una violación en la víctima


Esta página señala entre los efectos adversos que recaen sobre la víctima de una violación los siguientes:
  • Depresión
  • Flashbacks (cuando una persona revive un momento traumático)
  • Desordenes post-traumáticos
  • Daño a sí mismo
  • Enfermedades de transmisión sexual
  • Abuso de sustancias
  • Disociación
  • Desordenes alimenticios
  • Embarazo no deseado
  • Desordenes de sueño
  • Suicidio
La misma página advierte que los efectos no son fáciles de tratar, pero que con la ayuda y el soporte adecuados se pueden manejar. Desde luego la dificultad para lograr sobrellevar esta situación dependerán entre muchas otras cosas del círculo de apoyo de la persona y de su propia personalidad.

Esta otra página entrega estadísticas. Según la misma 94% de las mujeres violadas reportan síntomas post-trauma durante las siguientes dos semanas al asalto; 30% tardan hasta nueve meses conservando los mismos efectos. Un tercio de las víctimas consideran el suicidio. Tienen 13.4x la probabilidad de caer en alcoholismo y 26x la probabilidad de caer en abuso de drogas. No ofrece estadística de recuperación, puesto que asegura nunca se logra, pero afirma es un cíclico por naturaleza y una lucha día a día que a veces es más dura y otras veces un mal recuerdo lejano.

La cantidad de denuncias de delitos sexuales por habitante en Costa Rica en el 2017 fueron de 120.8 por cada 100.000 habitantes. El 70% de las víctimas eran menores de edad.

Consecuencias de la paraplejía

Las consecuencias de la paraplejía según esta página incluyen:
  • Pérdida de sensación debajo de la lesión.
  • Sensaciones fantasmas.
  • Pérdida parcial o total del líbido, capacidad sexual y fertilidad.
  • Trastornos en las funciones de eliminación (orina y excremento).
  • Pérdida de movimiento debajo de la cintura.
  • Depresión y cambios de ánimo.
  • Aumento de peso.
  • Infecciones y enfermedades cutáneas bajo la cintura.
  • Lesiones.
  • Dolores crónicos.
Las consecuencias secundarias de la paraplejía, dependiendo por supuesto de cada caso, incluyen la dependencia de la víctima de otras personas; pérdida de trabajo y pérdida de parejas sentimentales. Esta página calcula los costos promedio de quedar parapléjico a los 25 años en más de un US$2.300.000 a través del resto de la vida de la víctima; esto para el menor cuadro de paraplejía y desde luego en un país de primer mundo. La probabilidad de curar la parálisis de este tipo es prácticamente nula.

No logré encontrar una estadística sobre parálisis a causa de accidentes en motocicleta en Costa Rica. Esto porque la estadística se centra en mortalidad. Tampoco se encontró estadística según la culpa del motociclista en el accidente.

Las comparaciones son odiosas...

¿Qué es peor? ¿Quedar paralítico o ser violado? Aquí no hay respuesta correcta, y para gustos, colores. Sobra decir además que no es lo mismo "llamarla que verla venir"; en otras palabras uno solamente puede imaginar qué sería peor para uno. Las dos son situaciones odiosas, que afectan para siempre la vida de la víctima y de las personas que la rodean. Las dos son situaciones con las que se debe vivir por el resto de la vida. Habrá quien diga que es infinítamente peor quedar paralítico a ser violado; otros dirán que es infinítamente peor lo contrario. Lo que no me parece válido (y esta es una opinión muy subjetiva) es sentirse ofendido por una comparación de este tipo. Como digo, ambas son situaciones que cambian la vida de la víctima de manera irreversible.

Podemos seguir con las comparaciones por siempre. Siempre va a haber gente que piense que es peor una u otra situación. Pero ¿hasta dónde es válido ofenderse? ¿Hasta dónde vale defender un punto y cuándo se pierde la dimensión de las situaciones? ¿Cuándo llegamos al momento de volvernos fanáticos de una causa al punto de pensar que es una ofensa suponer, que es peor quedar postrado el resto de los días en una cama que ser violado? Digo... ¿son situaciones que se encuentran en dimensiones tan diferentes como para sentirse ofendido?

Mi razonamiento es que cada vez que un comentario que leemos nos saque de juicio a tal punto, debemos respirar u pensar: "¿Hasta dónde llega la defensa de derechos y cuándo me vuelvo un fanático?". Porque en mi mente todo fanatismo es malo, sin importar si la causa es buena o no.

Educación

Y para volver al punto de arranque, no les enseñen a sus hijas a vivir con miedo. Enséñenles que deben tener cuidado y buen juicio, pero que eso no debe paralizarlas y prevenirles vivir sus sueños. Enséñenles que una violación es algo horrible, pero que si algún día les sucede esa desgracia, la vida continúa y que es posible volver a montarse en la moto y viajar sola. Porque si les enseñan que una violación es peor que la muerte, si les llega a pasar esa desgracia, probablemente las tendrán que enterrar.

Y por supuesto, enseñen a sus hijos a respetar a las mujeres. A que no hay justificación para la violencia sexual. A que en este tema no hay grises.


P.D. Todos los comentarios que no ofendan son bienvenidos. Puede que tarde un toque en contestar dependiendo de cuánto tenga que escribir, pero sí espero una discusión civilizada.




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